On The Path / En el camino

The students in the zawiya of Casablanca with Shaykh Abdulkabir

Finally, on the 20th October we began our long awaited trip to Casablanca and Meknes, with the intention of visiting Shaykh Abdulkabir and the Zawiya of Shaykh Muhammad Ibn al-Habib.

After a light and easy journey by train we arrived in Casablanca, whose agitated rhythm of life contrasted with the small city of Larache. We went straight to Shaykh Abdulkabir’s mother in-laws house, who had died merely days before. In spite of this the Shaykh and his family warmly received us making evident their generosity in every moment. Throughout that evening we enjoyed Shaykh Abdulkabir’s company. He transmitted a sense of closeness and peace. He asked our names and asked after our families. A light that only a wali of Allah can possess radiated from him. And at times the most amazing things were the profoundness of his gaze and the ease of his countenance.

The following day, once gathered together he gave a durs on the qasida ‘The Beautiful Names’. He explained that Allah possessed 99 names, ‘Allah’ being the most high. In it is contained all of His attributes. This qasida is full of baraka as it establishes a special connection between Allah, subhanahu wa ta’ala, and His slaves. Reciting this qasida is like calling to Allah, for this he recommended reciting it two days consecutively with the intention of finding the answer to everything that causes one to worry. He continued by speaking about the Wird of Shaykh Muhammad Ibn al-Habib, which provides protection and with its daily recitation brings the company of the angels. He also said that we should know that Allah loves us, for this he has given us the enormous gift of being in the madrassa. He advised us to be focussed in it, with all that it requires and doing everything with the intention of worshipping Allah alone. He added that we have to look for the highest, encourage patience and have taqwa and a strong iman. He highlighted the importance of remembering Allah, because that is what is going to bring about unity and harmony between us. He followed by saying that we should do the dhikr of ‘Ya Wadud’, which means ‘Oh Lover’. By Allah this will make you become elevated and bring about acceptance and make you loved by others and make all kinds of beauty come to you with His light.

On the third day we left the zawiya to visit the incredible mosque Hassan II, which is situated on the seashore. It’s majesty and the sublime and profound voice of the Imam made that Magrib salat unforgettable for us and without a doubt made us appreciate the trip even more.

After a few days of calm reflection in the zawiya the day came to leave for Meknes. The farewell was very emotional. The closeness of the Shaykh and the intensity of those days caused a few tears, which at the same time was combined with the enthusiasm and intrigue of what the rest of the journey would hold for us.

None of us could be left indifferent in the face of something so marvellous; everything had happened in such a unique way and overflowed with baraka. This has certainly been the means of great change in all of us. All of the lessons we acquired during those days has given us the answers to the essential aspects that still needed to be resolved and has given us the necessary guidance to continue successfully on this path together.

I ask Allah that He makes us desire only the highest; that He makes us yearn for remembrance of Him and that He draws us nearer to Him. Amin

Written by a student of the Madrassa

En el camino

Finalmente, el día 20 de octubre, comenzamos nuestro ansiado viaje a Casablanca y Meknès con la intención de visitar a Sheij Abdel Kabir y la Zawiya de Sheij Muhammad Ibn Al-Habib.

Tras una amena travesía en tren, llegamos a Casablanca, cuyo agitado ritmo de vida contrastaba con la tranquilidad de la pequeña ciudad de Larache.

Llegamos directamente a la casa de la suegra de Sheij Abdel Kabir, la cual había fallecido apenas unos días atrás. A pesar de ello, el sheij y su familia nos recibieron cálidamente, haciéndose patente su generosidad a cada momento.

Durante esa tarde disfrutamos de la compañía de Sheij Abdel Kabir, quien transmitía proximidad además de paz. Nos preguntó nuestros nombres y se interesó por nuestras familias. Desprendía esa luz que sólo los walis de Allah pueden comprender en su interior, y, por momentos, era para nosotras más imponente la profundidad de su mirada y la transparencia de su rostro. Al día siguiente, una vez reunidos, comenzó su  ders, referido a la  Qassida de los Hermosos Nombres. Explicó que Allah posee noventa y nueve nombres, siendo ‘Allah’ el más elevado de todos ellos, ya que en Él alberga todos sus demás atributos. Esta  qassida está llena de  baraka, pues con ella se establece una conexión especial entre Allah, subhanahu wa ta’ala, y sus siervos. Recitar esta qassida es como llamar a la puerta de Allah, por ello nos recomendó hacerlo dos días seguidos con la intención de hallar respuestas a todo aquello que nos pueda mantener inquietas.

Prosiguió hablando de la importancia del Wird de Sheij Muhammad Ibn Al Habib; éste proporciona protección y, recitándolo cada día, atrae la compañía de los ángeles.

También dijo que debíamos ser conscientes de que Allah nos quiere, concediéndonos el enorme regalo de estar en la madraza, por lo mismo nos aconsejó centrarnos en ella, con todo lo que eso supone, llevando a cabo todo lo que hacemos con la única intención de alabar a Allah. Añadió que debíamos buscar siempre lo más elevado, fomentando la paciencia, teniendo taqwa y un imán firme.

Matizó la importancia del recuerdo de Allah ya que es lo que va a hacer posible que haya armonía y unidad entre nosotras. Acto seguido concretó que debíamos hacer dikra del Nombre ‘Ya Wadud’, cuyo significado es ‘Oh Amante’. Esto hará que Allah te conceda elevación y te haga aceptado y querido por los demás, haciendo que todo tipo de belleza venga a ti con Su luz.

El tercer día dejamos la zawiya para visitar la increíble mezquita de Hassan II, situada a la orilla del mar. Su majestuosidad junto a la sublime y profunda recitación del imam hicieron para nosotras inolvidable aquel salat de Magrib, que sin duda nos hizo apreciar aún más nuestro viaje.

Tras varios días de tranquila reflexión en la zawiya, llegó el momento de partir rumbo a Meknès. La despedida fue cuanto menos emotiva, pues la cercanía del sheij y la intensidad de aquellos días hizo visibles algunas lágrimas que al mismo tiempo conciliaban con el entusiasmo y la intriga de qué nos depararía el resto del viaje.

Ninguna de nosotras podría haber quedado indiferente ante algo tan maravilloso, pues todo ocurrió de una manera única, rebosante de baraka. Ciertamente este viaje ha supuesto en nosotras un gran cambio. Todo el aprendizaje que adquirimos aquellos días nos ha venido ofreciendo las respuestas a todos aquellos aspectos esenciales que aún estaban por resolver y nos ha otorgado las pautas necesarias para continuar con éxito nuestro camino juntas.

A Allah le pido que nos haga desear lo más elevado, nos haga anhelar Su recuerdo y nos permita estar más próximas a Él. Amin.

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